Colegiado AO12202
Especialidad

Crisis existencial: recuperar el sentido

La sensación de vacío, la pregunta «¿y esto es todo?» o la pérdida de dirección vital no son un capricho: son una señal de que algo importante pide revisión. La terapia te ayuda a convertir la crisis en un punto de inflexión.

Señales de alerta

Si te identificas con varias de estas situaciones, la terapia puede ayudarte

Sensación persistente de vacío o falta de propósito
Preguntas recurrentes sobre el sentido de la propia vida
Desconexión de actividades y relaciones que antes importaban
Ansiedad ante el paso del tiempo o las decisiones vitales
Sensación de vivir en «piloto automático»
Cuestionamiento profundo de valores, trabajo o relaciones

Cómo te ayuda la terapia

Una crisis existencial suele aparecer en momentos de transición (cambios de década, rupturas, pérdidas, éxitos que no llenan) y se alimenta de la rumiación y la evitación. La terapia ofrece un espacio estructurado para explorar qué valores han dejado de guiar tu vida, diferenciar la crisis existencial de un cuadro depresivo que requiere otro abordaje, y traducir las preguntas abstractas («¿qué sentido tiene?») en cambios concretos y evaluables.

Mi enfoque terapéutico

Combino terapia cognitivo-conductual con herramientas de la terapia de aceptación y compromiso (ACT): clarificación de valores, acción comprometida, tolerancia a la incertidumbre y trabajo con la rumiación existencial. El objetivo no es darte respuestas prefabricadas, sino que construyas una dirección vital propia y sostenible.

Preguntas frecuentes sobre crisis existencial

¿Una crisis existencial es lo mismo que una depresión?

No, aunque pueden solaparse. La crisis existencial se centra en preguntas de sentido, propósito y dirección vital, y puede cursar con ánimo bajo sin cumplir criterios de depresión. La depresión añade síntomas como anhedonia persistente, alteraciones del sueño y del apetito, fatiga intensa o ideas de inutilidad la mayor parte del día. En la valoración inicial diferenciamos ambos cuadros, porque el abordaje terapéutico es distinto.

¿Es normal tener una crisis existencial sin que haya pasado nada grave?

Sí. Muchas crisis existenciales no las dispara una tragedia, sino la acumulación silenciosa: años funcionando en piloto automático, metas alcanzadas que no producen la satisfacción esperada, o transiciones vitales como cumplir 30, 40 o 50 años. Que no haya un desencadenante «objetivo» no resta legitimidad al malestar.

¿Cuánto dura una crisis existencial?

Sin acompañamiento, puede resolverse en semanas o cronificarse durante años en forma de insatisfacción difusa. Con terapia, la mayoría de las personas empiezan a notar claridad y dirección en 8-12 sesiones, al pasar de la rumiación abstracta a la clarificación de valores y a cambios de conducta concretos.

¿La terapia me dirá qué hacer con mi vida?

No, y desconfía de quien lo prometa. La terapia no da respuestas prefabricadas: te ayuda a identificar tus valores (no los heredados ni los impuestos), a examinar qué áreas de tu vida se han alejado de ellos y a diseñar pasos concretos para reducir esa distancia. Las decisiones siguen siendo tuyas, pero las tomas con método y con perspectiva.

Da el primer paso

Reserva tu sesión de valoración inicial. Tras la entrevista, determinaré si procede seguir con terapia o derivar a otro profesional.